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En estos tiempos que corren, todos nosotros, en general, ya somos más conscientes de la importancia de tener y mantener un buen estado de salud.

Las diversas poluciones actuales, los productos no específicos a las necesidades humanas (alcohol, tabaco, té, café, drogas diversas entre las cuales se encuentran los medicamentos y vacunas), los alimentos tolerados por el organismo (carnes y pescados), los alimentos probablemente más adaptados a las necesidades humanas (frutas, verduras, frutos secos…) pero que absorbidos en malas combinaciones alimenticias son fuente de putrefacciones intestinales, la contaminación electromagnética a la que estamos sometidos en casas, negocios, hoteles, en la calle.., los diferentes productos utilizados por la industria agroalimentaria (abonos, pesticidas, colorantes, conservantes, saborizantes…) y otros factores físicos y pisco-emocionales, son la consecuencia de que nuestra salud se vea mermada y empeore.

Si queremos mejorar nuestra salud tendríamos que reducir o eliminar estos factores que hemos mencionado junto a una buena higiene de vida tanto física como mental.

En este articulo vamos a intentar orientaros a como poder mejorar vuestro estado de salud. Podemos empezar afirmando que tanto la salud como la enfermedad no son producto del azar, depende tanto, una como la otra, de nuestra elección personal de un tipo de vida determinado. Para entender mejor este estado, lo que podemos hacer también es definir exactamente que es estar sano o tener salud.

La Salud es un estado de equilibrio absoluto en el cual todas las facultades físicas, mentales y espirituales se desarrollan armoniosamente al grado óptimo.

Por lo tanto, dicho esto, toda forma de trabajar la salud ya sea natural o artificial que se centre solo en un área, física por ejemplo, y no tenga en cuenta la alimentación o la psique, obtendrá resultados parciales. Del mismo modo, una persona que quiera mejorar su estado de salud mental sin tener en cuenta su alimentación y su estilo y/o hábitos de vida, no obtendrá resultados buenos ni duraderos.

La salud ha de trabajarse de manera integral y completa, desde todas sus áreas, de una manera holística.

Dicho de una manera mas coloquial sería… Si nos dedicamos a hacer mucho deporte y no cuidamos nuestra alimentación y nuestro estilo de vida, nuestra salud no puede mejorar y mantenerse a un buen nivel.

Ningún medicamento, ningún remedio, ninguna técnica y ninguna persona es capaz de “dar” la salud a alguien. Esta se construye. La salud no depende de ningún sistema terapéutico, no tiene nada que ver con cualquier forma de medicina, oficial o paralela, ni con las prácticas de los curanderos o con cualquiera de estas “técnicas” tan de moda hoy día y que son casi siempre excelentes negocios para sus promotores.

Cómo mejorar la salud 2

La “salud” que nos quieren vender en píldoras (alopáticas, homeopáticas, naturales o no) claramente tiene más éxito y puede resultar más fácil que la búsqueda y abolición de las verdaderas causas que nos llevan a la enfermedad. Basta con tragarse el “remedio” supuestamente capaz de suprimir los síntomas, sean cual sean las futuras consecuencias. Si luego aparecen nuevos problemas, no hay que preocuparse ya que la “ciencia“ descubrirá nuevos remedios a los nuevos males. Y con esto no queremos decir que estemos en contra de la ciencia, sino en la forma en la que abarca la salud o la enfermedad. No va por ese camino y tampoco es el que recomendamos. ¿De qué sirve tratar de mitigar la sintomatología de la enfermedad haciendo caso omiso de las causas reales que nos llevan a ella?

Como hemos dicho anteriormente la salud la debemos trabajar cada día desde diferentes áreas y depende exclusivamente de nosotros . Entonces, os preguntaréis ¿Qué debemos hacer para mejorar nuestra salud?

  • Debemos aprender a alimentarnos, sabiendo cómo hacerlo y cuándo hacerlo.
  • Saber diferenciar que son alimentos de comestibles.
  • Reducir y/o eliminar los tóxicos de nuestra alimentación.
  • Intentar vivir en sincronía con nuestros biorritmos.
  • Incluir en nuestro día a día baños de sol y aire.
  • Practicar ejercicio a diario, adaptado a nuestras necesidades y posibilidades. A ser posible, ejercicios de fuerza, elasticidad y aeróbicos.
  • Mantener el equilibrio entre actividad-descanso.
  • Descanso regular y seguido de al menos 7 u 8 horas.
  • Escuchar nuestro lenguaje corporal. Nuestro cuerpo nos envía constantemente señales de qué debemos hacer, comer, descansar, moverse, gozar, detenerse, dormir…
  • Aprender a canalizar y gestionar nuestras emociones, ya sean positivas o negativas.

En artículos posteriores iremos desarrollando y explicando todos estos aspectos, para poder autogestionar nuestra salud de una manera eficaz.

La salud es el estado normal de todo ser vivo. Nuestros malos hábitos de vida y alimentación son los que no propician el medio adecuado para que el organismo pueda mantenerse en ese estado. Nuestro cuerpo está constantemente buscando esa homeóstasis interna, pero debemos de permitírselo. Si bien la salud es el estado normal de los seres vivos, también es un estado instable que debemos de asegurar, siempre de la mejor forma, según las posibilidades propias de cada uno.

«La enfermedad es la consecuencia de una alimentación y un estilo de vida antifisiológico ¿Por qué? Porque una alimentación y estilo de vida antifiológico crea, en nuestro organismo, un entorno de acidez. Los tejidos cancerosos son tejidos ácidos, mientras que los tejidos sanos son tejidos alcalinos.»

Dr. Otto H.Warburg. Premio Nobel de Medicina.

Alfredo Peiró.

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